Miedos y preocupaciones antes del embarazo

Miedos y preocupaciones antes del embarazo: cuando el deseo se mezcla con la incertidumbre.

Decidir ser madre (o empezar a pensarlo) no es solo una cuestión biológica. Es también una revolución emocional, mental, incluso existencial. Aunque la sociedad nos vende una imagen de ilusión y certeza absoluta, es normal que antes del embarazo experimentemos un mar de preguntas, miedos y contradicciones, ya que es una decisión complicada y que cambia nuestras vidas por completo. Y está bien que sea así.

Aunque cada mujer tendrá su propias incertidumbres y dudas, podemos hablar como aquellas más comunes y que pueden estar rondando por nuestras cabezas. A continuación, os cuento un poco más acerca de ellas:

  • ¿Y si no estoy preparada?

Una de las dudas más comunes. Incluso cuando el deseo de ser madre está presente, puede surgir una vocecita interior que dice: “¿Realmente estoy lista?” “¿podré hacerlo bien?”

Esta duda estará presente en muchas etapas, desde antes del embarazo hasta incluso en la crianza y en las etapas evolutivas de nuestr@ hij@.

Algo que nos puede ayudar a que estemos presentes y no dejarnos llevar por los “y si…” es recordarnos que nadie está totalmente preparado los cambios que van a venir. Y aquí nos podemos recordar que la maternidad no exige perfección sino disposición y apertura para adaptarse, aprender y transformarse en esta nueva etapa que inicias.

  • ¿Cambiará mi vida para siempre?

Cuando pensamos en los cambios que nos vienen, nuestra mente suele mostrarlos de manera catastrófica y caótica, lo cual nos lleva a querer anticipar todos los planos posibles. Ante esta duda, si nos cambiará la vida para siempre, debemos tener en cuenta que todas las decisiones nos suelen cambiar una parte de nosotros.

Con respecto a la maternidad, cuando decidimos tener un hijo, es normal que esto nos haga redefinir nuestras prioridades, nuestro tiempo, nuestro cuerpo y nuestras emociones. Pero, por otro lado, seguirás siendo tú, aunque con una versión que tal vez no conocías: más fuerte, más vulnerable, más consciente. La clave no está en perderse, sino en reconstruirse.

  • ¿Y si no puedo quedarme embarazada?

Este miedo también es frecuente, incluso aparece antes de buscar un embarazo. Además, es un miedo que suele ser silencioso y profundo. Suele generar ansiedad anticipatoria ante la posibilidad de que algo no funcione como uno esperaba. Cuanta más edad tengamos y mayor presión social tengamos, más suele estar presente este miedo.

Los aspectos que pueden hacer que este miedo aumente nuestra angustia pueden, de manera general, ser: la pérdida de control (no poder decidir cuándo ni como llega un embarazo), el paso del tiempo (“el reloj biológico”, la edad y comentarios sociales que lo refuerzan), el temor al diagnóstico (a enfrentarnos a una posible infertilidad, a exámenes, tratamientos, etc.), el duelo anticipado (por algo que aún no ha pasado, pero que genera miedo solo con imaginarlo), el sentimiento de culpa (“ ¿y si esperé demasiado? ¿y si hice algo mal?”) ….

¿Qué podemos hacer ante este miedo y angustia?

  • Validar lo que sientes: no es exagerado ni irracional esto que sientes y sentir esta duda y miedo. Es normal y nos hace humanos tener miedos cuando algo importante para nosotros podría estar en juego.
  • Informarnos sin llegar a obsesionarnos: buscar información clara y actualizada sobre fertilidad en muchos casos, puede ayudarnos a tomar decisiones con más serenidad. *Ojo: hay que tener cuidado con este punto y tener en cuenta nuestra personalidad y si esto nos ayudaría.
  • Consultar a profesionales especializados: podemos realizar una revisión y explicar nuestras dudas a un profesional como un ginecólogo. Si hay una ansiedad anticipatoria y un miedo constante y presente, puedes contactar con un/una psicólog@.
  • Hablar del tema con personas de confianza: si mantenemos el miedo oculto o en silencio, hará que aumente. Compartir lo que sientes con tu pareja, con una amiga o con tu terapeuta puede ayudar a solar la carga emocional.

Por último, te recuerdo que el miedo a no poder quedar embarazada no te define, ni tienes que por qué vivirlo en soledad. La fertilidad es un tema delicado, íntimo y cargado de emociones. Pero también puedes buscar acompañamiento, recuperar el control y encontrar paz, independientemente de cuál sea tu camino.

  • ¿Seré una buena madre?

Esta duda es tan antigua como la maternidad misma. Y si te la haces, ya vas en buen camino: significa que te importa.
Este es un buen punto para recordarte que nadie nace sabiendo. Ser buena madre no es hacerlo todo perfecto, sino estar disponible, escuchar, reparar, cuidar con presencia real y aceptar aquellas emociones que vienen sin juzgarlas.

  • ¿Y mi salud mental, mi carrera, mi libertad?

Esta preocupación es una de las más frecuentes. Y es que vivimos en un mundo de exigencias y con una vida diaria con muchas tareas programadas y una carga profesional exigente y que ocupa gran parte de nuestro tiempo. Por eso, muchas mujeres temen perderse a sí mismas. Y es un miedo válido.

La crianza exige, pero también revela fortalezas inesperadas.

No se trata de elegir entre “ser tú” o “ser madre”. Se trata de crear un nuevo equilibrio que englobe ambas versiones.

En esta sociedad que idealiza la maternidad, es importante que también reconozcamos estos miedos, incertidumbres y cuestiones que despiertan nuestra angustia y ansiedad. Me gustaría decirte y recordarte que estar llena de dudas antes del embarazo no significa que no quieras ser madre, sino más bien significa que eres consciente del cambio, reflexiva y humana.

Quiero recordarnos que poder hablar sobre estas cuestiones nos ayuda a liberar nuestras emociones y nuestra carga mental. Si estas leyendo esto, quizás estas empezando a escucharte y te recuerdo que, en este camino, no estás sola.

Espero que esta información te sea de utilidad. Te acompaño en este camino de aprendizaje y crecimiento personal.

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